¿Alguna vez te has encontrado en la tesitura de tener que tomar una decisión y no saber qué hacer?. Lo curioso es que si tomaras conciencia de lo que te dicta tu corazón, no tendrías ninguna duda hacia donde tienes que ir.

Te lo digo por propia experiencia.

Hace 6 años trabajaba en el departamento de informática de un empresa, puesto que desempeñe durante 8 años. El caso es que llegó un momento en que sentía que aquello no me llenaba lo más mínimo. Además se estaban produciendo cambios organizativos que a mi no me beneficiaban.

Tengo que reconocer que la informática nunca fue algo que me apasionase, de hecho en segundo de carrera lo quise dejar para estudiar biología.

Con los años volví a sentir esa llamada de hacer un cambio, sólo que esta vez la escuché.

Nuestro cuerpo es algo que me fascina, así que pensé en la nutrición como una posible opción. Antes de lanzarme a la piscina decidí hacer un curso online para ver si realmente me gustaría dedicarme a ello.

Y así fue, ví claramente que la nutrición era lo mío. El siguiente paso fue apuntarme a la universidad para obtener el título en Dietética y Nutrición.

En ese momento no tenía ni idea de cómo iba a compaginar el trabajo de informática con la universidad, pero supe que tenía que matricularme.

Como ya te he contado en la empresa se estaban realizando cambios organizativos y uno de esos cambios es que mi jefe se iba.

Esto no me dejaba en una situación muy buena que se diga.

Un día me dijeron que tenía que hacer un trabajo en unas condiciones que no eran las que yo tenia pactadas con mi exjefe.

No estaba en una posición como para poner trabas, pero mi corazón me decía que tenía que negarme a hacerlo.

Aquí empezó mi disyuntiva.

Por un lado mi entorno me decía cómo me iba a oponer a hacer ese trabajo y por otro lado sentía que tenía que ser coherente conmigo misma.

La confirmación a mi decisión me llego un día mientras estaba en clase de yoga haciendo una de mis meditaciones favoritas.

Me vino a la mente el mensaje alto y claro,  NO LO HAGAS.

Para mi eso fue decisivo.

Como te puedes imaginar hubo consecuencias. El mismo día que comuniqué mi decisión cogí la baja porque estaba con ataque de ansiedad.

Y la misma semana en que empezaba la universidad recibí un burofax informándome que prescindían de mis servicios.

Reconozco que para mi ego fue un varapalo, pero para mi ser fue una liberación.

Aquello supuso el billete hacia mi nueva vida.

Te he contado esto porque si escuchas a tu corazón, nunca te equivocarás. En el fondo siempre sabemos lo que tenemos que hacer pero nos dejamos llevar por el miedo, la falta de apoyo, las responsabilidades y eso nos lleva a tomar la decisión errónea.

Cuando tengas que elegir entre dos caminos elige el camino que tenga corazón.

Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca.

Don Juan, guerrero yaqui

La meditación que hice aquel día es de Kundalini Yoga y para mi es especial ya que siempre que la hago algo resuena dentro de mí.

Es una meditación con sonido y mantra. El mantra lo puedes cantar en voz alta o en silencio, eso da igual, ya que sólo con cantarlo pones en movimiento vibraciones que tendrán un efecto.

El mantra es:

Gobinde mukande udaare apaare

Jariang, kariang, nirnaame akaame

Este mantra puede eliminar los bloqueos kármicos y tiene el poder de purificar el campo magnético facilitando la relajación y la meditación. Es un mantra protector que ayuda a limpiar la mente subconsciente, dándole compasión y paciencia a aquél que medita en él.

La duración es de 11 minutos, céntrate en el sonido y verás como pasan volando. La postura es la que aparece en el video o también puedes descansar las manos en las rodillas o llevarlas al corazón.

Si te animas a probarla cuéntame que te ha parecido.